martes, 17 de abril de 2007

Necesidades educativas de los niños superdotados


Como consecuencia de la lectura de esas variadas listas de características, algunos profesores podrán pensar: “¡Fantástico! ¡Qué fortuna la de los niños que presentan ese tipo de facultades!” Otros tal vez reaccionen pensando: “El niño que presente todas esas características, lo tiene todo. ¿Qué falta le hace un profesor?” La verdad es que esas características crean unas correspondientes necesidades adicionales en el estudiante.
El último ejemplo que veíamos, el desarrollado por Martinson (página 20), demuestra que cada característica “positiva” puede tener su lado “negativo”. Pero, aunque existan aspectos positivos y negativos, para cada característica debemos preguntarnos:
¿Qué impacto tiene sobre el alumno?
¿Qué impacto tiene sobre mí mismo?
Si los profesores deseamos ayudar a esos estudiantes a desarrollar sus habilidades, a destacar en el colegio y a que no sientan que están perdiendo el tiempo, debemos tratar de conocer sus necesidades especiales, intentar ayudarles y compartir nuestras experiencias con otros que a su vez tengan la responsabilidad de su desarrollo educativo.
Debemos tener presente que los comentarios con respecto a las necesidades especiales de esos estudiantes están hechos de forma generalizada; no todos los estudiantes que presentan comportamientos superdotados han de poseer esas necesidades, ya sea total o parcialmente, todo el tiempo. Además, las necesidades del alumno variarán de acuerdo con su edad. A ciertas edades, las necesidades sociales y emocionales tendrán más importancia que las necesidades de su intelecto. En cambio, un alumno puede estar progresando satisfactoriamente con respecto a su desarrollo social y hallarse perdido en sus actividades intelectuales.
Los niños que tienen características de comportamiento propias de los superdotados necesitan que, tanto en casa como en el colegio, se tengan ciertas consideraciones fundamentales con ellos.
Durante la lectura de las siguientes explicaciones sobre ciertas necesidades por las que aboga este tipo de alumnos, puedes ir pensando sobre tu estilo de enseñanza, relaciones sociales existentes entre tus alumnos... y quizás, en los cambios que te gustaría realizar:

Formas de interacción que facilitan su desarrollo

Psicológicamente, estos niños necesitan:
• Un sentimiento general de éxito (no fracaso) en un ambiente intelectual dinámico (no aburrido).
• Flexibilidad en su horario y en sus actividades (suelen rechazar las interrupciones obligatorias continuadas, y sin una razón aceptable: “¡Para de pintar ahora, es la hora de vestirse!” o “¡Deja de hacer la redacción, es la hora de las matemáticas!”). Cuando sea posible, debemos permitirles que continúen trabajando en una tarea hasta que estén satisfechos y seguros de que su trabajo está terminado.
• Una clase en la que los niños puedan intervenir, de alguna manera, en la planificación y evaluación de sus propias actividades, en vez de ser el profesor el que dicte cada momento de cada día.
• Reducir la presión de factores externos que obligan al estudiante a trabajar constantemente, sacar las mejores calificaciones, trabajar a un ritmo muy rápido y triunfar al mismo tiempo en todas las asignaturas. (Evitar frases como: “¡Tú siempre sacas sobresaliente en matemáticas! ¿Qué ha pasado esta vez?”, o “Espero que ganes el premio de composición de tu curso. Tengo toda mi confianza depositada en ti.”)
OJO: DIBUJO 3 (11 cm.)
Socialmente, estos niños necesitan:
• Sentir que son aceptados y que pertenecen a su clase, en vez de: “No sé por qué tú estás en nuestra clase si nunca quieres hacer lo que hacemos los demás.”
• Poder confiar en sus profesores, padres y compañeros y entender lo que socialmente se espera de ellos y el efecto que su comportamiento tiene en los demás: “La canción que has compuesto es preciosa, pero... no puedes cantarla durante la lección de matemáticas.”
• Compartir sus ideas, preocupaciones y dudas sin que sus compañeros se burlen o sus profesores les inhiban: “El profesor soy yo, no tú.” “Ya te he dicho que no se puede probar que existan agujeros negros en el Universo.”
• Existencia en la clase de una atmósfera de respeto y comprensión para todos; esto es, un ambiente que ayude a los estudiantes a reconocer y aceptar la existencia de diferencias individuales, tanto en los más como en los menos capaces.
• Asistir a trabajos en grupo con otros compañeros e intercambiar sus conocimientos.
• Tener profesores que mantengan buenas relaciones sociales con el resto de los profesores, padres y estudiantes.
Intelectualmente, estos niños necesitan que:
• Se les imparta una enseñanza individualizada en las materias específicas en las que ellos superan a los demás (esto significa que sus programas puedan ser adaptados de manera que cuenten con un ritmo más rápido, asignaturas especiales u opciones alternativas).
• Se les facilite el acceso a recursos adicionales de información en arte y ciencia y, cuando sea posible, profesionales brillantes en los distintos campos.
• Se les dé la oportunidad de desarrollar y compartir con otros sus intereses y habilidades.
• Se les proporcionen estímulos para ser creativos y tomar riesgos para poder expresar su “ego” a través de las artes.
• Se les dé oportunidad de poder utilizar sus habilidades para resolver problemas y efectuar investigaciones, más allá de lo que típicamente ofrecen los libros de texto.
Una vez aceptada la existencia de estas necesidades, a poco que pienses, se te ocurrirán muchas formas de respuesta para facilitar el desarrollo educativo general de los niños, así como su específica creatividad. Dos especialistas en el tema, Van Tassel (1980) y Torrance (1976), nos ofrecen algunas orientaciones básicas a considerar:

Oportunidades educativas que facilitan su desarrollo

Según Van Tassel (1980), los alumnos superdotados necesitan oportunidades:
• Que les exijan pensar a niveles sofisticados.
• Para producir trabajos diferentes a lo habitual.
• Para trabajar en equipo.
• Para contemplar y discutir acerca de moral y ética.
• Específicas en sus áreas de mayor esfuerzo e interés.
• Para estudiar temas nuevos, dentro y fuera del programa escolar habitual.
• Para poder aplicar sus habilidades a problemas en el mundo real.

¿Cómo podemos facilitar la creatividad?

Según Torrance (1976), los profesores que quieran colaborar a la necesidad creativa de todos sus alumnos deberán estar dispuestos a:
• Respetar las preguntas inusuales.
• Respetar las ideas inusuales.
• Dar valor a las ideas.
• Ofrecer oportunidades y credibilidad para los principiantes.
• Permitir actuaciones sin la constante presión de la evaluación.
Los padres y profesores frecuentemente ponen toda su atención en las necesidades intelectuales porque éstas parecen más concretas, medibles y fáciles de cumplir. Si olvidamos las necesidades psicológicas y sociales no obtendremos éxito con las intelectuales.

Debemos recordar:
• Que las necesidades básicas de nuestros alumnos superdotados para desarrollar comprensión, autoestima, (sentido de realización), independencia y amor son las mismas que las que necesitan el resto de sus compañeros de clase.
• Si estamos dispuestos a analizar nuestros estilos de enseñanza, a ser innovadores y creativos en nuestros programas; con planificación y cuidado, deberemos tomar en cuenta las consideraciones expuestas anteriormente y fomentar cambios positivos en el desarrollo tradicional de nuestra forma de enseñar. Si lo hacemos así, no solamente contribuiremos al desarrollo específico de nuestros alumnos superdotados o avanzados, sino al de todos nuestros alumnos.

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